Ctenactis echinata

Ctenactis echinata es un cnidario perteneciente a la clase Anthozoa, el orden Scleractinia, y la familia Fungiidae. Esta especie de coral solitario habita en los océanos Índico y Pacífico, desde las aguas del mar Rojo a Samoa, China, Japón, Indonesia y el norte de Australia. Es una especie muy abundante en las zonas rocosas y pendientes coralinas e incluso ocasionalmente en zonas de arena, siempre en aguas superficiales de hasta los 20 metros de profundidad.

Se trata de un coral con un esqueleto de carbonato cálcico duro, que adopta generalato formas elongadas o ligeramente circulares que raramente superan los 25 cm, con un perfil convexo, en el que la parte mas central del ejemplar es de mayor grosor que no las partes mas periféricas. El color del esqueleto de esta especie es generalmente marrón pálido, aunque puede haber ejemplares con otras coloraciones como el amarillo, verde e incluso azul. Aunque los ejemplares de cierto tamaño son de vida libre, en el sentido de que no están unidos al fondo marino, las primeras etapas de desarrollo de esta especie si que están fuertemente fijados a los fondos.

Posee un surco central que se extiende a lo largo de la mayor parte de su longitud, y en el que encontramos una única apertura bucal. Tanto la superficie superior como inferior de Ctenactis echinata son muy rugosas, esto se debe a las numerosas dentaciones costales así como septos de su esqueleto que se disponen en sentido radial partiendo de la apertura bucal. En cuanto a los septos, hay de dos tipos, los primarios que son gruesos y presentan dentaciones, y los secundarios, situados entre septos primarios, y que son mucho mas reducidos en tamaño.

En cuanto a la alimentación de Ctenactis echinata, al igual que muchas especies de corales, posee en el interior de sus tejidos blandos, algas zooxantelas en una relación simbiótica. Estas algas obtienen protección y un lugar privilegiado de acceso a la luz, obteniendo el coral como recompensa los subproductos de la fotosíntesis de las zooxantelas en forma de compuestos orgánicos. No solo recibe esta recompensa de compuestos orgánicos, sino que también como subproducto de la fotosíntesis, se genera oxigeno que el coral aprovecha para respirar. Esta alimentación debida a las zooxantelas suponen aproximadamente entre un 70-95% de sus requerimientos. El restante lo obtiene capturando plancton y materia orgánica del agua gracias a los tentáculos del pólipo.


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