Eunicella singularis

Se conoce a la especie Eunicella singularis como gorgonia blanca, siendo este cnidario clasificado taxonómicamente dentro de la clase Anthozoa, el orden Alcyonacea y la familia Gorgoniidae. Esta gorgonia vive en las aguas del mar Mediterráneo sobre fondos rocosos y blandos de hasta 70 metros de profundidad. Ocasionalmente también podemos encontrar a esta especie en las aguas templadas del océano Atlántico oriental.

Esta especie de gorgonia se caracteriza por su peculiar coloración blanca, y una estructura ramificada en forma de candelabro, en el que las ramificaciones ocurren cercanas a la zona basal, y luego discurren paralelas entre si. En general, las colonias de esta especie suelen presentar pocas ramificaciones secundarias. Los ejemplares de Eunicella singularis pueden llegar a alcanzar los 70 cm de altura, siendo los ejemplares situados a mayores profundidades los que suelen tener mayor tamaño en comparación con los situados en aguas menos profundas. Las ramas tienen entre 3 y 5 mm de diámetro y no son completamente rígidas, sino que presentan un cierto grado de flexibilidad y son completamente blancas. En ellas encontramos a los pólipos que conforman la colonia, los cuales son translucidos en los ejemplares situados por debajo de los 40 metros de profundidad, y marrones-verdosos en aquellos situados a menores profundidades debido a la presencia de algas zooxantelas en su interior.

Al poseer zooxantelas en el interior de los pólipos de Eunicella singularis, la alimentación corre en gran medida a cargo de estas algas. Las algas zooxantelas obtienen protección y un lugar privilegiado de acceso a la luz, obteniendo el coral como recompensa los subproductos de la fotosíntesis de las zooxantelas en forma de compuestos orgánicos. No solo recibe esta recompensa de compuestos orgánicos, sino que también como subproducto de la fotosíntesis, se genera oxigeno que la gorgonia aprovecha para respirar. Esta alimentación debida a las zooxantelas suponen aproximadamente entre un 70-95% de sus requerimientos. El restante lo obtiene capturando plancton y materia orgánica del agua gracias a los tentáculos de los pólipos de la colonia. El echo de que la colonia está orientada de forma perpendicular y en un único plano con respecto a las corrientes dominantes, permiten maximizar las probabilidades para los pólipos de capturar a sus alimento.

La reproducción de Eunicella singularis ocurre durante febrero a abril. Durante esta época, los pólipos masculinos de la colonia liberan sus gametos al agua. Estos cuando entran en el interior de la cavidad gástrica de un pólipo hembra, realizan la fecundación dando lugar a un embrión que se desarrollará para formar una larva de color rosado que será gestada internamente durante 12 a 17 meses. Trascurrido este tiempo se libera la larva, pasando a formar parte del plancton y dispersarse con las corrientes. Posteriormente la larva descenderá al fondo marino para sufrir una metamorfosis y comenzar la formación de una nueva colonia de Eunicella singularis reproduciéndose asexualmente por gemación. Su tasa de crecimiento es de entre 1,5 y 4,5 cm al año, por lo que grandes ejemplares tardan mucho tiempo en generarse.

Existe la posibilidad de confundir a Eunicella singularis con Eunicella cavolini y con Eunicella verrucosa, pero se diferencia por el color y por la forma. Eunicella singularis tiene las ramas bastante rectas y su grosor es bastante regular a lo largo de toda su altura. En cuanto al criterio para distinguirla de Eunicella verrucosa sólo hay que observar los pólipos con detenimiento. En Eunicella verrucosa estos surgen de un promontorio o verruga, mientras que en Eunicella singularis crecen directamente sobre la base de las ramas de la colonia.

Los pólipos de esta gorogonia son el alimento y el lugar de puesta de diversas especies animales, como el nudibranquio Tritonia nilsodhneri o el molusco Neosimnia spelta. También podemos encontrar entre sus ramas a la gamba Balssia gasti.


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