Peces Sapo

Los peces sapo pertenecen al orden de los Batrachoidiformes, en el cual existen 101 especies descritas que se organizan dentro de una única familia (Batrachoididae) y 4 subfamilias (Porichthyinae, Thalassophryninae, Batrachoidinae, Halophryninae) en las cuales existen 23 géneros distintos. Se trata por lo general de especies marinas (algunas excepciones de aguas salobres y dulces que comentaremos posteriormente) que habitan sobre el fondo, desde las aguas costeras y poco profundas, hasta las aguas mas interiores y de mayor profundidad. Son especies por lo general relativamente comunes tanto en el océano Atlántico, Índico y Pacífico.

La subfamilia Thalassophryninae, es la excepción dentro de los peces sapo, encontrando a las especies pertenecientes a esta subfamilia exclusivamente en aguas dulces de Sur América. También destaca de esta subfamilia la presencia de espinas huecas en la aleta dorsal y sobre el opérculo, que están conectadas a glándulas muy venenosas. También destacamos de otra de las subfamilias, Porichthyinae, la presencia en sus flancos de estructuras especializadas en producir bioluminiscencia, ya que se trata de especies que viven a mayores profundidades donde la oscuridad absoluta reina. Utilizan estos fotóforos par atraer a sus presas.

En cuanto al tamaño de los peces sapo, podemos decir que se trata de un orden de peces no muy grandes, donde el rango va desde los casi 8 cm del caso de Thlassophryne megalops, hasta los casi 60 cm del pez sapo Pacuma (Batrachoides surinamensis). Como grupo de especies, se caracterizan por poseer una cabeza de grandes dimensiones, ancha y aplanada, en la que encontramos los ojos situados en posiciones superiores. La boca también suele ser de gran tamaño y a menudo cuenta en sus bordes con barbas u otros apéndices carnosos. Tras la cabeza, encontramos los opérculos, en los que es habitual que las especies posean espinas. El resto del cuerpo suele ser de forma cónica, y por regla general no suele contar con escamas, o aquellas especies que si las tienen, estas son muy pequeñas.

Los peces sapo cuentan con dos aletas dorsales, claramente separadas entre ellas. La primera es corta y cuenta con entre 2 y 3 espinas. La segunda aleta dorsal es mucho mas extensa y cuenta con hasta 40 radios blandos. La aleta anal, también es larga, habiendo hasta 39 radios blandos. Las aletas pectorales son grandes y anchas. Las aletas pélvicas son yugulares, es decir se sitúan en una posición bastante avanzada en el cuerpo a la altura vertical del opérculo, y están formadas por una espina y 3 radios blandos.

En cuanto a la coloración, los peces sapo suelen ser mas bien de color apagados, aunque ciertas especies que habitan en arrecifes pueden adoptar colores mas vistosos, como es el caso del pez sapo espléndido endémico de la isla Mexicana de Cozumel (Sanopus splendidus).

Se alimentan, cazando al acecho en el fondo, de invertebrados (preferentemente de moluscos y crustáceos) y de algunos peces. Su coloración críptica les permite camuflarse a la perfección con el fondo, para emboscar a sus presas que por lo general no se dan cuenta de la presencia del pez sapo.

Es conocida la habilidad de los peces sapo para emitir sonidos rítmicos, en particular los machos. Esto lo hacen gracias a su vejiga natatoria, con la finalidad de atraer a las hembras. Los machos confeccionan nidos a los que atraen a las hembras son sus cantares. Cuando la hembra realiza la puesta, los huevos son adhesivos por uno de sus costados, fijándose a los laterales del nido. Es común que un único macho atraiga en un corto periodo de tiempo a diversas hembras a su nido, y por lo tanto la descendencia que nazca sea genéticamente muy variada. El macho se encargará de cuidar a la descendencia desde el momento de la puesta hasta incluso pasadas 4 semanas de la eclosión, momento en el que los juveniles adquieren un tamaño suficiente como para poder valerse por sí mismos.


Especies: